“Ahí ya no hay vuelta atrás”: más de 120 suicidios y el debate pendiente sobre el puente Chilina y la salud mental en Arequipa

A sus 20 años, una joven arequipeña —cuya identidad mantendremos en reserva— recuerda que durante uno de los momentos más difíciles de su vida consideró terminar con todo lanzándose desde el puente Chilina. Antes ya había intentado hacerse daño mediante la ingesta de pastillas y autolesiones, pero reconoce que el puente representaba para ella “la salida más rápida”.

“Ahí ya no hay vuelta atrás”, recuerda ahora, mientras continúa un tratamiento psicológico y psiquiátrico que le ha permitido comprender y manejar las emociones que durante años cargó en silencio.

Su historia pudo convertirse en una cifra más dentro de los más de 120 suicidios registrados en este puente arequipeño desde su inauguración. Solo en lo que va del año se han reportado nuevos casos, reabriendo un debate que parece no encontrar respuesta: ¿debe enmallarse el puente Chilina para evitar más muertes?

Para organizaciones civiles, familiares de víctimas y algunos especialistas, la respuesta es sí. Sin embargo, otros profesionales consideran que la medida, aunque podría ayudar, no resolverá el problema de fondo: la crisis de salud mental que atraviesa Arequipa.

Una obra que sigue esperando

La propuesta de instalar una malla de protección en el puente Chilina no es nueva. El proyecto comenzó a discutirse formalmente en 2018, cuando se aprobó una resolución regional que planteaba la intervención como una medida preventiva frente a los suicidios registrados en la estructura.

Años después, en mayo de 2022, el Consejo Regional de Arequipa declaró de interés regional el enmallado del puente como una acción orientada a la prevención de suicidios. La medida cobró mayor relevancia en 2023, cuando la región declaró la emergencia en salud mental debido al incremento de problemas asociados a la depresión, ansiedad y conductas suicidas.

Sin embargo, pese a contar con expediente técnico y respaldo normativo, la obra continúa sin ejecutarse. Durante estos años el presupuesto también se ha incrementado considerablemente: pasó de poco más de dos millones y medio de soles en sus primeras versiones a superar actualmente los seis millones de soles.

Para Fiorella Matos Angulo, presidenta de la ONG U-Manos, la demora evidencia la falta de prioridad que las autoridades han dado a un problema que ya ha cobrado decenas de vidas.

“Aquí está faltando decisión política para intervenir en un problema social tan lamentable como es la salud mental. ¿Cuántas muertes más tienen que ocurrir para que se concrete esta medida?”, cuestiona.

Desde diciembre de 2025, la organización viene impulsando mesas de trabajo junto con representantes de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa para buscar alternativas de financiamiento mediante la modalidad de Obras por Impuestos.

Matos sostiene que el enmallado no resolverá por sí solo la crisis emocional que afecta a miles de personas, pero sí podría convertirse en una barrera física que impida que una decisión impulsiva termine en tragedia.

El puente como acceso inmediato

El psicólogo especialista en terapia dialéctico conductual Juan Fernando Osorio considera que restringir el acceso a métodos altamente letales puede contribuir a reducir los suicidios impulsivos.

“Cuando una persona atraviesa una crisis emocional severa, muchas veces busca el camino más rápido y accesible”, explica.

Desde su experiencia clínica, señala que en los últimos años ha observado un incremento de pacientes con ansiedad, depresión, estrés e ideación suicida, especialmente entre jóvenes y adultos.

Según el especialista, muchas personas enfrentan dificultades para acceder a atención psicológica debido al costo de las consultas privadas o a la limitada disponibilidad de profesionales en algunos establecimientos públicos.

A ello se suma el estigma que todavía existe alrededor de la salud mental.

“Ir al psicólogo no significa estar loco”, recalca.

Para Osorio, medidas como el enmallado pueden ayudar a disminuir el riesgo inmediato, pero deben ir acompañadas de políticas públicas orientadas a la prevención, detección temprana y atención oportuna de los trastornos mentales.

¿Es suficiente enmallar el puente?

No todos los especialistas consideran que el debate deba centrarse únicamente en la infraestructura.

El psiquiatra Joselo Rondón de la Jara, especialista con más de 15 años de experiencia en atención de pacientes con trastornos mentales, manejo de crisis y riesgo suicida, señala que el suicidio es un fenómeno complejo y multifactorial, por lo que una barrera física difícilmente resolverá por sí sola el problema.

 

 

 

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