Tras más de seis décadas en el rubro, los propietarios de la cadena de joyerías de lujo Bernie Robbins Jewelers, en Estados Unidos, decidieron retirarse y ceder el negocio a sus trabajadores más antiguos.
Harvey y Maddy Rovinsky, quienes inicialmente evaluaron vender la empresa por no contar con herederos directos, optaron finalmente por no concretar la venta y premiar la lealtad de sus empleados con la transferencia del negocio.
La decisión benefició a colaboradores con más de 30 años en la compañía, quienes asumirán ahora la continuidad de la firma.
El gesto ha sido destacado como un ejemplo de transición empresarial poco habitual, donde la trayectoria laboral y el compromiso del equipo fueron determinantes para asegurar la permanencia del legado familiar en manos de quienes formaron parte de su crecimiento.


